"—¿Dónde están los hombres? —preguntó cortésmente el principito.
La flor, un día, había visto pasar una caravana.
—¿Los hombres? No existen más que seis o siete, me parece. Los he visto
hace ya años y nunca se sabe dónde encontrarlos. El viento los pasea. Les
faltan las raíces. Esto les molesta."
El Principito, el libro escrito por Antoine de Saint-Éxupery es una obra maestra de la literatura universal. Es un libro extraño, que trata varios temas filosóficos, el tema de nuestra existencia y el absurdo de la misma. En El Principito encontramos mucha magia. El poder de ver a través de toda la humanidad con los ojos de un niño, un niño de otro planeta. El autor hace un examen de nuestra sociedad de una manera inocente y a la vez sabia. Se puede ver de todo en los planetas que visita el Principito: un rey que no es rey de nadie, un vanidoso, un bebedor, un hombre de negocios, un farolero que trabaja a segundos sin parar, un anciano geógrafo que no sabe nada de su planeta porque espera que vengan los exploradores para contárselo y al final, La Tierra.
"¡La Tierra no es un planeta cualquiera! Se cuentan en él ciento once reyes (sin olvidar, naturalmente, los reyes negros), siete mil geógrafos, novecientos
mil hombres de negocios, siete millones y medio de borrachos, trescientos once millones de vanidosos, es decir, alrededor de dos mil millones de personas mayores."
El libro trata el tema del amor y de las relaciones emocionales a través de una simple rosa que llega siendo semilla al planeta del Principito. Le pide cuidar de ella, pero también le deja marcharse en búsqueda de conocimiento. En el planeta del chico, ella es muy especial y no hay otra como ella. Sin embargo, en la Tierra, él ve miles de rosas en un mismo sitio, pero ninguna es como su rosa. Durante el resto del libro él añora su rosa y se preocupa por ella, por si sobrevivirá sóla.
"Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. ¡Y ahora tenía ante sus ojos más de cinco mil todas semejantes, en un solo jardín! Si ella viese todo esto, se decía el principito, se sentiría vejada, tosería muchísimo y simularía morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que fingirle cuidados, pues sería capaz de dejarse morir verdaderamente para humillarme a mí también..."
Luego, al conocer al zorro, el zorro le explica el término domesticar. El zorro más que nada le enseña al niño, a su manera, que es querer a alguien, preocuparse por alguien y respetarlo como un individuo. Un individuo único así en el planeta. El zorro le habla de la amistad y de los amigos.
"¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado..."
Este libro fue escrito por un hombre con una vida misteriosa, que se acabó de una manera gloriosa y oscura. Es un libro lleno de una niebla azul, una niebla espesa y dos ojos que no podemos evitar de ver en la noche oscura del Sáhara. Los ojos del Principito. Todo comenzó el 30 de diciembre de 1935.
Saint-Éxupery escribe novelas y está extraordinariamente atraído por el mundo de los aviones. Trabaja de piloto en la ruta aeropostal entre América y Europa.
Esa misma noche, el 30 de diciembre de 1935, Saint-Éxupery está en el avión con su compañero Prevot sobrevolando el desierto del Sáhara y es cuando aparece una luz en el cielo. Él describe esa luz como una luz de color verde, extraña, que no la pueden explicar ninguno de los viajeros.
"Una estrella verde, de una claridad sobrenatural, un astro de Rey Mago, cosa de brujas," es como lo describe Saint-Éxupery en un libro autobiográfico ("Tierra de Hombres").
Esa misma noche, él decide ir detrás de esa luz misteriosa, atraviesa por unas nubes para seguirla y el avión empieza a fallar en ese momento. El avión se iba a estrellar y los dos amigos deciden saltar del avión en marcha, dándose cuenta que esa es la única manera de salvarse.
Los dos amigos abren los ojos y se dan cuenta que se encuentran vivos en el medio del Sáhara, totalmente perdidos con el avión hecho pedazos. Se dan cuenta que están en una situación prácticamente sin salida. Prevot tuvo menos suerte que su compañero. Yace en la arena hirviente, herido.
En el bolso que encuentra Saint-Éxupery tienen unas mandarinas, unas pocas uvas y una petaca de vino, medio lleno.
El primer día, el autor de El Principito le cuida a su amigo, le da unas naranjas y un poco de vino. El tiempo se arrastra, pasa lentamente y trae los pensamientos terroríficos que les llevan a pensar que ya no habrá salida de ese horno de arena. Llega la noche, empieza a hacer frío y ellos deciden hacer un fuego. No podemos saber qué es exactamente lo que pensaba Saint-Éxupery durante esas hora. Sin embargo, sabemos lo que pasó por la noche.
El autor de El Principito empieza a oír una voz. Es una voz ajena, que él desconoce. Es una voz que le confunde y le empieza a decir hacia dónde tiene que ír. El autor asegura que poco después de oír la voz, aparece enfrente de él el Principito.
Según lo describe el autor, el niño tenía el pelo rubio, suelto por todos los lados. El niño le llama y no cesa de llamarle. Así es como comenzó un viaje del autor por el desierto que duró tres días enteros hasta que al final esa silueta del niño le había llevado hasta una ruta comercial, el único punto donde podría pasar gente en algún momento. Ahí mismo, el autor se desploma, agotado, sediento, cansado y quemado por el sol.
¿Habrá estado el niño al lado de él? Mucha gente tienen alrededor de ellos una energía que les cuida y les salva la vida en los momento cuando ya todas las esperanzas están perdidas. En las situaciones cuando están perdidos en los bosques por la noche, en las montañas o en los desiertos. Es la gente que cuando están a tu lado, prácticamente se puede ver esa energía detrás de ellos. Incluso, a veces se puede sentir que nada les puede pasar. Esa energía les guía y les lleva por el camino correcto hasta la salida.
Hay muchas energías y entidades alrededor de nosotros y hay que agradecerles, hay que ser amable, hay que respetarles. Cada uno de nosotros puede conocer esas entidades, sólo y únicamente si se conoce a sí mismo a fondo, si establece una conexión duradera con su propio ser.
Eso mismo le pudo haber ocurrido a Antoine de Saint-Éxupery. Sea como fuese, se salvó. Le encontró un beduino con su camello, en el último momento, ya que el autor estuvo a punto de morir exhausto, sediento y hambriento. Con sus últimas fuerzas, bebe el agua que le da el beduino y sobrevive.
El autor dibujó muchas veces al niño que vio. Justamente, el niño de la portada del libro de El Principito, es el niño que dibujó el autor. Tardó diez años en escribir el libro.
El año 1943 el libro fue publicado, pero Saint-Éxupery muere antes de vivir la fama de su libro. Un año más tarde, justo antes de morir le entrega a un conocido el libro "Cuidadela" . Le pide a esa persona entregar ese libro a su mejor amiga, si a él le pasa algo. Como todo en su vida era tan maravillosamente misterioso, el autor el día siguiente desparece en la operación Dragón. Desaparece por completo en su avión-caza, encima de la isla de Riu. Lo más interesante de su muerte es que años antes de ese día tan envuelto en la niebla, él llega a publicar un libro ("Vuelo nocturno") donde cuenta una historia demasiado parecida a su propia muerte.
Pasaron 55 años desde su muerte. Nunca se recupero su cuerpo ni los restos del avión hasta el año 1998. Ese año, un pescador saca del mar una pulsera y se queda congelado al ver que en la pulsera se lee el nombre tan famoso y universal de Antoine de Saint-Éxupery. El año 2000 se descubre la avioneta del autor. Lo que extrañó a los especialistas que revisaron la avioneta era que no había pruebas que el avión fue derribado.
Hay que admitir que la vida del autor cumple con el misterio que ofreció en su libro más famoso, que deja confusos a los mayores y hace disfrutar a todos los niños de nuestro planeta y seguramente de los otros planeta.
Siempre digo y creo firmemente que existen los mundos paralelos. Estoy segura que Saint-Éxupery se topó con un niño de un mundo paralelo. Un niño que sabía ver con el corazón.
"—Hace millones de años que las flores tiene espinas y hace también millones de años que los corderos, a pesar de las espinas, se comen las flores. ¿Es que no es cosa seria averiguar por qué las flores pierden el tiempo fabricando unas espinas que no les sirven para nada? ¿Es que no es importante la guerra de los corderos y las flores? ¿No es esto más serio e importante que las sumas de un señor gordo y colorado? Y si yo sé de una flor única en el mundo y que no existe en ninguna parte más que en mi planeta; si yo sé que un buen día un corderillo puede aniquilarla sin darse cuenta de ello, ¿es que esto no es importante?"

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