Una cabaña en el brezal Marina Zrnic©




Un suelo meloso es adecuado para arrastrarse,
para oler y hablar con la naturaleza.
La niebla es baja y espesa como la leche,
los árboles tiemblan y tiritan
soltando las memorias llenas de monedas que hacen tilín.

La cabaña está quieta y el fuego llamea en la chimenea.
Estás desnudo en el suelo de madera, mirando fijamente al techo.
Tus ojos están más calientes que la cama,
tu voz es suave y llana.

Posees la manera más simple,
el conocimiento de leer el alma.
Reconoces el patrón del polvo morado.

Gateamos.
Nos untamos con la tierra
fría y húmeda de la luna de diciembre.
Comemos bayas y bebemos vino.
Nos calientas el cacao y traes la miel.

Los caballos salvajes relinchan bajo el cielo oscuro.
Nuestro aliento encaja en un solo día
mientras caminamos por la periferia del brezal.
Libres, tan cruelmente libres.

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