La Torre por Marina Zrnic©



Se mueve ligeramente por el mundo y aprende rápidamente a respirar en los jardines lejanos.
No hay mucho que decir. Todos estamos aquí para aprender. Todos nos iremos de aquí con pocas palabras. 
Se mueve ligeramente por el mundo porque no se opone a la energía. Ella entiende que la energía viene de los cuatro lados del mundo y que hay que abrazarla. 
Existen períodos de cambios, de alteraciones, de caminos escondidos por las hojas frescas de otoño. También, hay tiempos de reposo. Es cuando los cuatro lados le dejan leer, pensar, observar. El Universo no aplasta ni hace la presión. Las estrellas no explotan ante sus ojos. 
Ella lo abraza todo. Es lo que hacen las brujas. Las brujas normalmente abrazan. Pocas veces hacen las guerras. 
La Bruja del Norte le enseñó como usar la respiración para hacer los conjuros. No hay mucho secreto en la magia si conoces bien lo que llevas por dentro. Con la inhalación y con la exhalación, ella construye la magia y la suelta sentada en el suelo. Está sentada en una burbuja hecha de las venas de energía. 
Las guerreras no hablan cuando comen y pasan mucho tiempo mirándose en el espejo. Las guerreras no tienen amistades porque ellas aceptan el mundo entero y encuentran placeres hablando con todos. No gastan muchas palabras, más bien las inhalan.
Ella sabe y entiende perfectamente que existen mundos paralelos y a veces consigue ver a través de ellos. La Bruja del Norte le ha contado que consiguió ver las criaturas de otros mundos. Estuvo sentada en su jardín, tejiendo. Se oían unos susurros en el fondo del jardín, cerca de la ortiga. La bruja del norte dice haber visto las hadas de la ortiga. Las hadas de su jardín se protegen con la ortiga. 
Ella no ha visto nunca las hadas en su jardín. Solo los espíritus indomables en su casa y en la casa de otra gente. Una vez, uno le tiró el pelo. Entonces, se asustó. Ahora no se asusta. Entiende. Lo que no entiende, ella investiga. 
Es difícil vivir en este mundo para ella. Puede que no difícil, pero complicado. Ella tiene que encontrar un modo de vivir como ella quiere. Tener un rincón lleno de papeles, libros, tiempo, paredes. Ella tiene que encontrar un camino por el que podrá andar sola, pero sin perder el contacto total con otras almas. Ese camino ella puede describir, sabe cómo huele, qué aspecto tiene, cuánto cuesta. Ese camino está cubierto con las hojas de otoño, con las que son muy húmedas y pegajosas. 
La bruja siempre encuentra su camino, porque cruza las distancias cortas y lo hace con todas sus fuerzas. Ella inhala, cruza y exhala. Así se hace la magia. Siempre con las distancias cortas y con toda la fuerza del ser que se encuentra por dentro. 
Ella entiende que la meditación no es buena para una bruja. Las brujas no meditan porque no salen nunca de sus caminos espirituales. Ellas construyen la magia.
Al final del día, ella está muy contenta con la torre que ha construido. Principalmente porque nadie puede ver esa torre. Ella está segura que la torre le protege bien a ella y a su magia.


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